Me gusta el fútbol, soy hincha de Independiente. No creo que el Estado deba invertir un solo peso en su difusión por televisión, y sólo debe encargarse de la seguridad de las personas y de controlar que no se cometan ilícitos en los alrededores de los estadios. Por ende, no creo pertinente que desde el poder ejecutivo estén pendientes estén tan pendientes de si empieza o no el fútbol, cuando debería ser un tema a resolver entre privados regidos por una institución que los nuclea y que también es privada. Dicho esto, tampoco creo que sea tan importante para un país si el fútbol empieza o no, porque tampoco lo es si el campeonato de basquet o el de voley empiezan o no, y tampoco se discute, salvo el automovilismo, si algún otro deporte debe ser su difusión subvencionada por el Estado. El fútbol no es más que un deporte y a nadie le pasaría nada si no se jugara el campeonato de primera división o las categorías inferiores. Más importante son otras cosas como el estado edilicio de las escuelas o de los hospitales, o la grave emergencia en seguridad, o que metan presa a una chica porque dicen que abortó ilegalmente, o que se usen millones de litros de agua para la megaminería, o que sigamos destruyendo nuestros bosques o lo hagan los de afuera, o que nos sigan intoxicando nuestra comida, o que no hablemos de la extranjerización de nuestra tierra, o que los pueblos originarios sigan viviendo en la pobreza o sean reprimidos, o que ningún político en este país que haya robado es condenado y derivado a una cárcel, o que la salud pública está en una situación más que precaria, o que la educación en todos los niveles esté muy lejos de ser la mejor, o no hablar de la grieta social que hay en nuestro país entre ricos y pobres, en la enorme desigualdad que hay entre una persona pobre y una adinerada en la Argentina, en la servidumbre que hay en los talleres clandestinos, en la trata de personas, en la violencia de género, en nuestros chicos y chicas que están desnutridos, en los millones que no tienen un futuro si esto continúa así, en el narcotráfico y en los miles de adictos que no tienen adónde recurrir,en el gravísimo problema energético que sufre nuestro país Dejemos de pensar en si el fútbol sigue o no, dejemos la grieta de lado, y empecemos a encarar los urgentes problemas que tiene la Argentina.

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